Jaime Corena Parra. La Vela (Falcón), Marzo de 28 de 2008.
En nombre de Dios y de Marx se han hecho toda suerte de perversidades y se continuaran haciendo.
En nombre de Dios.
Algunas sagradas autoridades hicieron en nombre de Dios las cruzadas bélicas que cobraron la vida de millares de personas. En nombre de Dios la misma familia de autoridades sagradas hizo la inquisición terrenal, que persiguió como enemigos de la Fe a millares de personas hasta asesinarlas. George W. Bush en nombre de Dios ordenó junto a Blair y Aznar guerra criminal contra el pueblo de Irak.
Semejantes actos de barbarie tuvieron un elemento común, el cual consistió en utilizar la alta envestidura de una autoridad para actuar y matar políticamente en nombre de Dios.
El general Baduel, que no ha participado de ningún acto de barbarie, dice hoy que él es un iluminado por Dios, elegido para defender los sagrados intereses de la nación, que Chávez pone en peligro. Y con esa predica se convierte en figura de la contrarevolución.
En nombre de Marx.
Lo mismo ocurrió con Marx. En su nombre, usado como escudo, altos jerarcas de varios partidos revolucionarios persiguieron y mataron a centenares de militantes adversos a su línea de pensamiento y acción. Y sigue ocurriendo, hoy a principios del siglo XXI, en el curso de esta Revolución Bolivariana de Venezuela y de la ecuatoriana y la boliviana, algunas autoridades de menor rango, pero muy cercanas a autoridades políticas de mayor envestidura, a nombre de Marx, quieren imponer sus posturas, descalificando a otros que no piensan como ellas, quizá para imponer su producto que tiene poca elaboración. Ello trae como consecuencia fractura de las fuerzas revolucionarias y agrietamientos en el proceso por los cuales penetra la acción calculada del gran capital.
El uso indebido y abusivo del nombre de Marx adquiere la característica de tragedia. Quien eso hace, dice que lo hace a nombre de su obra. Argumenta que su actuación está orientada por el marxismo, que a su vez eleva a la categoría de ciencia llena de verdades absolutas, cuando el mismo Marx decenas de veces dijo que él solo estaba proponiendo una teoría de desarrollo crítico de la sociedad para impulsar su transformación y no formulas mágicas y absolutas. Y ese eso lo que Lenin reconoce de Marx en su obra el Estado y la Revolución. Pero además, Marx no elaboró teoría para la situación actual, para la construcción socialista, no vivió experiencias y reflexiones en la línea del paso del tiempo que lo pusieran a elaborar al respecto. Marx como todos los seres humanos que producen teoría se movió dentro de unos límites. Entonces por qué actuar en su nombre cuando se trata de hacer propuestas para transitar al socialismo.
Los límites de la teoría de Marx.
Sin duda Marx y Engels hicieron una implacable, profunda y correcta crítica al mundo del capital y llamaron a sustituirlo revolucionariamente por la sociedad sin clases como alternativa para liberar el trabajo asalariado de la explotación, la alienación y la enajenación. Ellos no pudieron ver la reproducción ulterior del capital y en consecuencia no profundizaron sus críticas.
Para avanzar hacia la sociedad sin clases propusieron pasar por un periodo de transición: el socialismo, del cual poco elaboraron. Además, excepto lo que pudieron ver de la Comuna de Paris, pocas referencias tuvieron para decir cómo construirlo. No fueron magos. El Che (apuntes críticos a la economía política, página 7, edición conjunta de Ocean Pres, centro de estudios CHE GUEVARA y editorial de ciencias sociales, La Habano, 2006), señala: (…) Marx….entrevió ese periodo llamado socialismo, al que no dedico mucho tiempo, pero en la Crítica del Programa de Gotha, lo describe como un sistema donde ya están suprimidas una serie de categorías mercantiles, producto de que la sociedad completamente desarrollada ha pasado a la nueva etapa.
Como dice el Che (página 25, obra citada) algunas afirmaciones de Marx y Engels no fueron sancionadas por la práctica, sobre todo, el lapso previsto para la gran transformación de la sociedad resultaba corto.
De ahí que le corresponda a otras generaciones, la de la construcción del socialismo, elaborar la teoría de ese gran periodo de la historia humana, que ahora se reabre en América Latina y el Caribe, después de que los plumíferos del capital ante la caída del llamado socialismo soviético, declararon que la historia socialista había terminado.
Más allá de Marx: la construcción socialista en Venezuela.
Luego de conocer la experiencia incipiente de Lenin y los Bolcheviques y la del PCUS dirigido por Stalin en el intento de construir el socialismo, sabemos que ellos no tuvieron muchos referentes para hacerlo. Solo tenían como pauta la corta experiencia de la Comuna de París. Y pasaron por alto el manantial de enseñanzas prácticas socialistas que todavía tienen algunas comunidades indígenas.
Hoy contamos con un mayor número de referentes para construir socialismo, pero aún así no podemos pasar a desarrollarlo por decreto, como un acto único. Ciertamente, tenemos a disposición las críticas de Mariátegui, Gramci, Luckas, Trostski, Korsch, el Che, Fidel y Mészáros a la construcción socialista para apoyar nuestros propios intentos en esa dirección, pero principalmente con la práctica incipiente de núcleos de trabajadores venezolanos que aprenden en la práctica sobre gestión socialista y con las enseñanzas de las comunidades indígenas.
Pero aún así, debemos estudiar en profundidad la particularidad de la construcción socialista en Venezuela, inserta ahora en un estadio, donde el capitalismo domina sobre el incipiente socialismo y donde el viejo Estado no muere y el nuevo no termina de nacer. Estamos viviendo una autentica hibridación y de ella hay que salir aplicando un plan razonado en un país y una región asediadas por el gran capital bajo diferentes formas de guerra.
La construcción socialista es un proceso largo como lo reconoció el Presidente Chávez en su alocución en la Amazonía brasilera, el día 27 de marzo de 2008. Proceso que será atravesado por la conciencia y la organización socialista de masas o no será.
Ya sabemos cuánto costó políticamente el intento de introducir medidas socialistas progresivas en la vida venezolana por medio de la reforma constitucional. Por ello la cháchara jactanciosa, (expresión utilizada por Mao para hablar de los charlatanes del socialismo), de quienes hoy proponen pasar a la etapa última de la revolución socialista por decreto, aboliendo las categorías mercantiles de golpe, incluso aboliendo desde ya la misma idea de los salarios en las fabricas socialistas apenas en proceso de incubación, suena a baratija ridícula.
Y más ridículo aún es, que quien eso proponga lo haga acusando a nombre Marx, a quien no lo asuma, de ser de derecha. Igual cabría decir de esa mismísima postura, que quien propone, es agente infiltrado inconsciente del capital, interesado en precipitar, quien sabe con cual fin, la aventura de una guerra de movimientos no preparada.
¿Estamos por la abolición del régimen del trabajo asalariado?
Por supuesto que sí, pero como lo indican Marx y Engels en el manifiesto comunista, a través de una marcha progresiva, realizada en la profundización de la Revolución Bolivariana de Venezuela.
En su corto paso por la gestión de la revolución socialista en Cuba, el Che, llamó a introducir nuevas categorías a la construcción de la economía política y su estudio, que en 1965, al criticar los manuales de economía de la URSS, señaló que no existían. Pero ello demanda, valga reiterarlo, aplicar un plan cuidadosamente elaborado, lo que significa no jugar a los dados. El Che no pudo desarrollar su idea a fondo, aunque hoy se retoma en Cuba. Los cubanos continúan aprendiendo sobre construcción socialista.
El che (pagina 11, obra citada) excusa a la sociedad soviética de los errores cometidos en la construcción socialista, porque fue la primera experiencia en tal dirección. Cuba ha hecho a través de mismo Fidel evaluación de sus errores, que podrían hacer reversible la revolución (discurso de Fidel en la universidad de La Habana, noviembre de 2005). Nosotros ya no podemos cometer errores de apresuramiento o jugar a la improvisación o al pragmatismo inconsistente a nombre de la arrogancia o la autoridad jerárquica al intentar construir socialismo.
Por ello sugerimos afinar la orquesta al elegir la dirección de nuestros movimientos. Sugerimos a los trabajadores avanzar, entre otras, en tres direcciones sobre las cuales introducir progresivamente el socialismo y sus categorías:
• La participación en la toma de decisiones fundamentales de la vida de la fábrica y el país. Lo que implica de hecho introducir socialmente nuevas categorías de la economía política, la planeación, registro contable, distribución y control de la producción, y generar conciencia socialista mediada por la práctica de los trabajadores convertidos en Consejos de poder revolucionario.
• Reducir la división social del trabajo y cambiar la estructura jerárquica del poder (Mészáros) de las empresas y las diferencias en la escala de remuneraciones y el uso de los conocimientos. La fábrica se convierte en una aldea del conocimiento universal y del compromiso revolucionario. Lo que también implica introducir nuevas categorías de la economía política y generar conciencia socialista mediada por la practica
• Retroalimentar con la crítica el proceso de construcción de la economía socialista y de los Consejos de trabajadores y de su confrontación con su antagonista capitalista en el hibrido de la Venezuela que habita en el contexto ALBA.
En el contexto del ALBA surgirán nuevas condiciones de intercambio de productos y una nueva moneda. El papel del dinero se redefinirá, Y por supuesto, progresivamente irá desapareciendo el trabajo asalariado. De todo ello aprenderemos mucho de las comunidades indígenas.
Responsabilidad ética. No actuar a nombre de Marx.
Lo que se intente hoy hacer por parte del sistema teórico-práctico de los trabajadores para construir el socialismo en Venezuela o Suramérica, no se debe hacer tomando el nombre de Marx como pancarta, ese solo hecho no garantiza que lo que se proponga sea de verdad socialista, más aún cuando se sabe que aún está en elaboración la teoría de la transición al socialismo y su economía política.
Hay que tener más valentía revolucionaria y científica para intentar construir el socialismo en nombre de la teoría crítica del desarrollo socialista actual, que no borra la crítica de Marx al mundo del capital, sino que la asume, porque busca sentar las bases para que la humanidad marche hacia la sociedad sin clases. Pero que dialécticamente significa crear nuevos cuerpos de conocimientos de la teoría del desarrollo socialista. Que ya no serán de Marx, aunque él haya sido pionero.
No más trucos a nombre de Marx para ocultar propuestas ligeramente elaboradas, por ejemplo, la de eliminar ya los salarios como hecho, categoría en la Venezuela de Hoy, porque si no se hace así estaremos en la derecha o el reformismo. Los cubanos no han podido hacer eso en cincuenta años de revolución socialista y no se les puede acusar de ser de derecha. La eliminación del trabajo asalariado implica que la sociedad está cerca del inicio de la sociedad sin clases.
¿Por qué tanto afán en proponer la eliminación de los salarios para las industrias nacientes?
Próxima reflexión: en nombre del marxismo-leninismo.
El sectarismo es directamente proporcional a la precaria formación política e inversamente proporcional a la escasa participación en el desarrollo del movimiento obrero. Federico Engels en carta a Federico Bolte.
Cabe decir del dogma y la pancarta lo mismo.

